A la opinión pública

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El pasado 8 de mayo, los trabajadores académicos del IPICYT realizamos una manifestación para demandar a la Dirección General del Instituto el pago de los estímulos a la productividad a los que nos hicimos acreedores luego de una evaluación externa, y que nos fueron retirados desde el 28 de abril de 2017, sin aviso previo y de forma injusta. Poco después, el día 7 de mayo del 2017, Alejandro Ricardo Femat Flores, Director del IPICYT, declaró a los medios de comunicación que los salarios de los investigadores y técnicos académicos no se habían reducido “yo no lo catalogaría como reducción de salario, sino que se atiende a los hechos de productividad y es convenido con las personas”

(http://globalmedia.mx/#!/Nota/143720/IPICYT-baja-sueldos-a-investigadoresimproductivos#notas Femat Flores falta a la verdad, pues de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo (Art. 84) “un salario se integra con los pagos hechos en efectivo por cuota diaria, gratificaciones, percepciones, habitación, primas, comisiones, prestaciones en especie y cualquiera otra cantidad o prestación que se entregue al trabajador por su trabajo”. De acuerdo a esto, el sueldo base y los estímulos por productividad conforman el salario de los académicos del IPICYT y así lo estuvimos recibiendo en los 15 años previos a esta situación. Por ello, la suspensión en los pagos de nuestros estímulos que Femat Flores decretó a finales de abril de 2017 es, llanamente, una reducción a nuestros salarios. De acuerdo a Femat Flores, la situación actual ha sido causada directamente porque “Los científicos del IPICYT no generan recurso suficiente para ganar más”

(http://laorquesta.mx/cientificos-del-ipicyt-no-generan-recurso-suficiente-cobrar-masfemat/). La Comisión Evaluadora Externa (CEE) integrada por científicos mexicanos del más alto nivel, evaluó el desempeño del IPICYT en marzo de este año (2018) y dictaminó “que el desempeño en las actividades sustantivas, tales como estudiantes graduados, publicaciones, proyectos de investigación, indicadores de desempeño, patentes, etc., es exitoso” y otorgó al IPICYT la calificación de EXCELENTE, puntualizando que dicha calificación “refleja el esfuerzo y compromiso de la comunidad IPICYT”. La misma CEE agregó en su dictamen: “Sin embargo, queremos señalar algunos aspectos que nos preocupan:

• El presupuesto que CONACYT otorga al IPICYT no corresponde a su tamaño, productividad e impacto.

• La incertidumbre causada por la desproporcionada reducción en el monto de los estímulos a la mayor parte de la comunidad.

• La deficiente comunicación en el IPICYT entre la autoridades y su comunidad ha abonado a un descontento generalizado.

” Horas antes de nuestra manifestación del 8 de mayo, Femat Flores declaró: “para poder sostener y subsanar (sic) la operación de una institución que cuesta mucho por el equipo especializado, se necesitan recursos propios, hay que autogenerarlos. (…) Con esos recursos propios se subsanan (sic) y se incrementan los estímulos”

(http://laorquesta.mx/cientificos-del-ipicyt-no-generan-recurso-suficiente-cobrar-masfemat/). La Real Academia de la Lengua Española reconoce tres acepciones para el verbo subsanar, que Alejandro Ricardo Femat Flores usa tan liberalmente, quizá por ignorancia: 1. Disculpar o excusar un desacierto o delito. 2. Reparar o remediar un defecto. 3. Resarcir un daño. Los académicos del IPICYT seguimos esperando que las autoridades competentes tomen las medidas que SUBSANEN los daños que Alejandro Ricardo Femat Flores ha ocasionado al IPICYT.