La gratitud

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Si la única oración que dijera en toda mi vida

Fuera ¡Gracias!…bastaría

Maestro Eckart

Colaboración de Coco Zavala para más información contáctala en sus redes sociales en Facebook como @Mediación y Mindfulness San Luis Potosi

Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí: « ¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?».

 Y les respondió: «Cuando me despierto por las mañanas, me siento como un hombre que no está seguro de vivir hasta la noche».

Le volvieron a preguntar: «Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?».

Y replicó Uwais: «Sí, lo saben, Pero no todos lo sienten».

Jamás se ha emborrachado nadie a base de comprender intelec­tualmente la palabra vino.

En otras ocasiones hemos comentado acerca de que, aunque sabemos paradójicamente que lo único que tenemos seguro en la vida es la muerte, vivimos como si ésta nunca fuese a ocurrir; dejando siempre, para mañana, lo importante por lo urgente.

Y una de las cosas que dejamos de realizar es precisamente el arte de agradecer, porque todo lo damos por sentado.

¿Acaso reparamos de forma consciente en todas las bendiciones que tenemos en nuestra vida y que el ritmo de ésta ya no nos permite ver?

Si nos situamos en un estado de auténtica gratitud, nuestro nivel de vibración energética cambia, y es el momento en el que los pequeños milagros comienzan a ocurrir.

Cuando decimos ¡Gracias!, nuestra mente subconsciente elimina el estado de victimismo y queja, para generarnos emociones sanas.

Al iniciar tu día, da las gracias a la divinidad como la concibas, por el maravilloso regalo de la vida, que te brinda la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en ella.

Agradece por tus sentidos, por tus órganos, por tu salud, por el techo que te cubre y los alimentos, por las personas que te rodean; porque tienes un trabajo, por el aire que respiras, por el sol que calienta la tierra y que hace germinar la vida, por el agua, por el amor, por la amistad.

Hay tantas cosas por agradecer y la vida es tan efímera, que resulta innecesario sufrir.

Y si en este momento de la vida, se enfrentan duras pruebas, aún así dar gracias por ellas, porque segura estoy que no se nos da más de lo que podamos soportar y viene la enseñanza implícita en el mensaje.

No me despido sin antes decirte ¡Gracias! a ti que lees esta reflexión.