Aceptación

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No podemos cambiar nada hasta que lo aceptamos. La condena no libera, oprime.

Carl Jung

Colaboración de Coco Zavala para más información contáctala en sus redes sociales en Facebook como @Mediación y Mindfulness San Luis Potosi

“Había una vez un hombre pobre que pedía a Dios durante meses “Dios, dame cincuenta euros, no te pido mucho, sólo cincuenta euros”

Y así sucesivamente durante cada día realizaba la misma petición; pero un día se percató de que había muchas mas personas orando, lo que le llevó a reflexionar acerca de la necesidad de cambiar de estrategia de petición, ya que no era el único que pedía, y no se comparaba su petición con la un alto jerarca de la iglesia, ¿cómo se iba a fijar Dios en su petición? si en cada templo, de cada lugar del mundo había personas orando.

Por lo que decidió escribirle una carta que decía:…”Dios durante meses he estado acudiendo al templo a pedirte que me mandes cincuenta euros, pero no he obtenido ninguna respuesta, por lo que escribo esta carta para recordarte mi petición. Se que hay personas muy importante orando por todas las circunstancias adversas del mundo, pero yo sólo te pido cincuenta euros, no lo olvides”

Cuando terminó de escribir, se dio cuenta de que tenía que poner la dirección a donde la carta sería enviada, y para no errar, la dirigió a Dios, con atención al Director de la Oficina de Correos.

Cuando la misiva llegó a manos del Director de Correos, éste sintió una gran pena por el hombre que escribrió la carta, por lo que convocó a su personal, y en un gesto de solidaridad los instó a cooperar para reunir la cantidad solicitada y la fe del hombre no decayera, y sintiera que su oración había sido escuchada; aportando económicamente todos los miembros del servicio postal lo que a sus posibilidades tenían, pero aún y con toda la buena voluntad, solo lograron reunir cuarenta y cinco euros, que acordaron enviar a la dirección del peticionario.

Cuando el hombre recibió los cuarenta y cinco euros, miró al cielo y gritó: “Dios, acuérdate de esto. La próxima vez que me mandes dinero, no lo hagas a través del servicio postal. Esos ladrones me han cobrado una comisión, solo me han entregado cuarenta y cinco euros y no los cincuenta que te pedí.”

¿Esta historia te suena conocida?…..

Hay ocasiones que en la vida, realizamos nuestra petición desde el control de que sea como queremos, en la forma que queremos y en el tiempo que queremos; y si por alguna circunstancia no se realiza en “nuestros términos”, comenzamos a juzgar la situación, en lugar de dar paso a la aceptación, que no es otra cosa que permitir que las cosas sean como son; dejar de ponerle mente a todo y dar paso a la tolerancia, que se cultiva en la esencia del amor.

Aceptar no es resignarse, aceptar es soltar, es dejar ir.