La reelección de Giovanna Argüelles Moreno como presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ha desatado una ola de indignación entre activistas, quienes acusan al organismo de ineficacia y falta de compromiso. Ante este escenario, un frente alternativo se gesta con un objetivo claro: obligar a la CEDH a cumplir con su mandato.
«La CEDH no va a funcionar, lo tenemos claro», sentenció Catalina Torres Cuevas, defensora de los derechos de las personas con discapacidad, tras abandonar el Congreso del Estado, donde calificó de «traidores» a los legisladores que respaldaron la continuidad de Argüelles Moreno. «Vamos a trabajar haciendo que su presidenta se despabile y haga algo. Solo se mueve cuando le toman la Comisión o se la cierran. Así es como va a operar esta comisión alternativa de derechos humanos».
La estrategia, según Torres Cuevas, consistirá en operar de manera paralela a la CEDH, mediante presión social y acciones directas. El objetivo es claro: «obligar a la Comisión a que trabaje».
Este ultimátum se suma a una serie de críticas que han puesto en entredicho la independencia y eficacia de la CEDH. Activistas y organizaciones de derechos humanos exigen resultados y un organismo que responda a las necesidades de la ciudadanía.
Hasta el momento, la CEDH no ha emitido ninguna postura sobre la creación de este frente ni sobre las críticas a su liderazgo. Sin embargo, el descontento sigue creciendo, y la exigencia de una Comisión verdaderamente autónoma y eficaz cobra cada vez más fuerza.