La Comisión de Verdad y Reconciliación de Corea del Sur reveló que el país permitió que agencias de adopción cometieran fraudes para enviar bebés al extranjero, principalmente a Estados Unidos y Europa, según información de The New York Times.

Las agencias falsificaban documentos para hacer que los niños parecieran “más adoptables”, llegando a presentarlos como huérfanos, aun cuando sus padres estaban vivos. En algunos casos, los bebés incluso murieron antes de ser enviados al extranjero, pues las agencias priorizaban las ganancias económicas sobre la integridad de los menores.

Organizaciones como Korea Social Service, que supuestamente operaban sin fines de lucro, cobraban 1,500 dólares por adopción y exigían una donación adicional de 400 dólares por niño.

Este problema no es nuevo. En 1985, Corea del Sur envió 8,837 niños al extranjero. Sin embargo, en 2022 la Comisión de Verdad y Reconciliación inició una investigación sobre 367 casos, la mayoría en Dinamarca, y concluyó que 56 niños fueron víctimas de violaciones de derechos humanos.

Desde el fin de la Guerra de Corea en 1953, se estima que 200,000 infantes fueron enviados al extranjero bajo este sistema. El gobierno surcoreano promovió la adopción internacional como una solución al cuidado infantil, delegando la tarea a agencias privadas que vieron en ello un negocio rentable.

Varios adoptados han regresado a Corea del Sur para exigir justicia. Un caso emblemático es el de una mujer enviada a Dinamarca en 1987, a quien le dijeron que su madre había muerto en el parto, mientras que a su madre biológica le informaron que su bebé no había sobrevivido. Logró reencontrarse con su madre en 2022.

La Comisión de Verdad y Reconciliación concluyó que las infancias fueron tratadas “como equipaje” y declaró que el gobierno tiene la obligación de disculparse por estas prácticas.