El bambú

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 “No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor”

Facundo Cabral

Colaboración de Coco Zavala para más información contáctala en sus redes sociales en Facebook como @Mediación y Mindfulness San Luis Potosi

¿Sabías que el bambú, una vez que se siembra, tarda siete años en dar su primer brote? ¿Y que una vez que brota, tarda tan solo seis semanas en crecer hasta 30 metros?

Y eso no quiere decir que durante ese periodo la semilla estuviera inactiva, sino que en ese lapso, estuvo echando raíces hacia abajo; raíces firmes y fuertes que lo sostendrán ante los embates del tiempo, fluyendo con la vida, sin quebrarse.

Por ello, quienes lo siembran, se ocupan de brindarle los cuidados necesarios a la tierra para favorecer su crecimiento, mientras desarrollan en su persona virtudes como la paciencia, la confianza y el amor hacia él, con fe en su crecimiento, recordando que fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreros 11:1).

Virtudes tan necesarias en estos tiempos, en que queremos resultados rápidos, sin entender que aunque creemos que no está pasando nada, la vida está obrando para que lo que buscas te encuentre. Pero te encuentre trabajando en aquello en lo que sueñas, aquello en lo que crees; no en lo que creen los demás, no en lo que la sociedad te dice que debes ser, no en lo que todos creen que es mejor para ti. Sino en ese sueño que está instalado en tu corazón.

El éxito, por llamarlo de alguna manera, es cuestión de tiempo, de trabajar, de insistir, de madurar; de no darse por vencidos a pesar de no ver los resultados esperados.

Un ejemplo, entre muchos, de lo comentado fue Thomas Alva Edison, quien realizó mil intentos antes de inventar la bombilla eléctrica; si él hubiese desistido en el intento novecientos noventa y nueve, la historia hubiese sido diferente.

Tengamos paciencia con nuestros sueños, hagamos lo que tengamos que hacer, por el tiempo que sea necesario; dejemos de luchar contra el tiempo, todo llega en el momento perfecto; por ello, si no los vemos materializados aún, es porque están madurando y echando raíces tan profundas que sus frutos nos serán dados en abundancia en compensación a nuestra perseverancia.